Diario de Mascotas

Historias reales de animales especiales

Negro y amarillo a la vez

Cuando conseguí tener aquel papel  en las manos me pareció increíble. Sus tonos eran preciosos: Entre amarillos fuertes, amarillos medios y amarillos suaves -y eso que dicen que ese color trae mala suerte-. Tenía unas puertas por delante y un puente por detrás con el mapa de Europa al lado, como los otros, pero éste con unos números distintos ¿Habéis adivinado ya de lo que estoy hablando?, O... ¿todavía no?.

Un dos, un cero y otro cero; sí, el número doscientos:
¡Un billete de 200 euros totalmente mío!.

Hace unos meses me presenté a un concurso de pintura y me llevé una gran sorpresa porque gané el primer premio.

Fueron 150€ y un diploma que me entregó el Alcalde en persona. Como ya tenía ahorrados 50€  mi hucha  se convirtió en un “cofre del tesoro”. Mamá sabía que siempre había deseado tener un billete amarillo de los que llevan los mayores en sus carteras (bueno, algunos) así que fue al banco y apareció en casa con uno y además sin estrenar.

Al principio tenía muy claro lo que pensaba hacer:  
-Invitaría a mi madre y a mi hermana al cine y luego a cenar.
-Les regalaría unas joyas para que nunca olvidasen aquella ocasión tan especial.    
-Y...desde luego, no pensaba renunciar al videojuego para el que llevaba ahorrando meses.
 ¡Ay! es que aquel billete parecía que nunca se iba a terminar y que con él todo era posible.

Mi hermana me dijo que sólo me faltaba invertir en algún negocio todo lo que me sobrara (al mismo tiempo que se partía de risa aunque, yo no le veía la gracia).
Enfadado, lo guardé en mi hucha y decidí pensar con más calma cuál iba a ser su destino final.

Un día vi en internet información sobre un refugio de animales abandonados. Seguí leyendo y me encontré con un anuncio en el que animaban a apadrinarlos. (Con sólo 7€ al mes, les dan de comer, les tienen aseados y les vacunan) Muchísimos perros y gatos necesitaban ayuda. Casi todos tenían una historia muy triste:

Unos habían nacido en el refugio y jamás tuvieron dueños, otros sí los habían tenido y sin embargo envidiaban a los que habían nacido en el refugio.

De repente lo vi muy claro y les pregunté a mi madre y a mi hermana si no les importaba cambiar las joyas y la invitación a la cena especial por unos heladitos en casa viendo la tele. Les pareció una idea estupenda y con ese cambio de planes pude hacer algo mucho mejor: apadrinar a un animal.

Ahora tengo una mascota a la que quiero un montón aunque sólo la conozco por una foto. Aunque parezca una bobada, me gusta acariciarle con el ratón del ordenador, así me da la sensación de que estamos más cerca y de que él también me quiere a mí. (Mi hermana dice que tiene gracia eso de acariciar a un gato con un ratón). El nombre que le pusieron en el refugio es  “Lord”.
Es un gato negro y precioso que vive en Albolote, un pueblo de Granada. Le encontraron tirado a la puerta del refugio cuando sólo tenía un mes de vida.

Lo importante es que ya tiene 2 años y sigue vivo y ahora también me va a tener a mí que le voy a ayudar cada mes.Por cierto, ya no tengo mi billete de 200€ pero me da igual. De él ha quedado algo muy especial: El nombre que yo, en su honor, le añadí al gatito ¿Os imagináis cuál? Pues...  ¡¡¡AMARILLO!!!.

Ahora “Lord” es el único gato del mundo que es “NEGRO Y AMARILLO A LA VEZ”.

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