Un día apareció en mi vida un ángel, llamado Yoshi, era una perra preciosa, un bebe godito y simpático.
Sin que esa fuese nuestra intención, nuestras vidas se nublaron llego un demonio, una persona que nos lo hacía pasar mal tanto a ella como a mi. Nos daban palizas pero siempre tenias unos ojitos tiernos para mi que hacían que encontrase en tu mirada la fuerza de seguir luchando, un día que yo no estaba en casa algo te hizo que perdiste parte de tus dos colmillos, pero jamás te quejaste.
Los días pasaban y a causa de nuestras desgracias nos uníamos más éramos nuestros refugios mutuos. Cuando ya pensábamos que la cosa no podía ir a peor nos obligaron a dormir una noche juntas en tu cesta y esa noche aterrada y abrazada a ti, entendí que tu eras mi salvavidas, recordé cuando llegaste a mi vida, te había prometido ser como tu mami, hacerte feliz y no había podido cumplirlo, esa noche sería el principio del fin de nuestro calvario. Pero necesitaba tu apoyo, tu mirada y tus lametones para ser capaz de librarnos de ese infierno.
Por fin llegó, mami se decidió y por fin nos liberamos de ese demonio, nuestras vidas empezaron a ser tal y como habíamos soñado, de color de rosa, mi ángel me había dado fuerzas para vivir. Los días volvían a ser soleados, salíamos de paseo, a la playa a jugar y dormíamos todas las noches juntas, pero esta vez en la cama de mami, recordando la noche que abrazadas en tu cuna decidimos sacar fuerzas para luchar.
Por casualidad en nuestras vidas apareció un nuevo ser, pero este era bueno con las dos, aceptaba que durmiésemos los tres en la cama, y no nos separábamos para nada. 
Cuando la felicidad parecía que era completa y estábamos pendientes de que mami y papi se casaran, te pusiste enfermita, y lo dimos todo, luchamos con uñas y dientes por recuperarte. Mami dejó su trabajo para cuidarte, la quimioterapia era demasiado dura para que tú la pasases solita. Se acercaba la fecha de la boda y nuestra mayor ilusión era tenerte en nuestras fotos eras mi ángel y no pensaba dar ese paso sin ti, a principios de enero a casa llego otro angelito, el también se merecía una oportunidad de ser feliz, me recordaba tanto a ti… tan pequeñito, tan cariñoso, tan peludito…
Tu y yo y ahora acompañadas por el nuevo peludín, luchábamos contra tu enfermedad y un domingo por la mañana después de una noche muy dura, decidiste subir a nuestra cama donde pasamos nuestras noches, te acostaste en el lado que normalmente dormía mami, y allí te dormiste para siempre, te faltaban 15 días para los 6 años y me diste la lección más importante de mi vida, que debía luchar para ser feliz.
Es como si ese día
supieses que mama ya estaba a salvo con papi y que quizás no te necesitaba para sacar fuerzas, pero no era así, te necesitaba y a veces te sigo necesitando.
Llego septiembre y con el nuestra boda en las fotos estuvo tu hermano Yatsu, haciendo de las suyas como acostarse en la cola del vestido de mama, pero en mi mente y a pesar de todos los perros que pasen por mi vida ninguno será como tu. MI ANGEL, MI SALVACION, MI AMOR, MI YOSHI.