Quiero comenzar este otro artículo dándole las gracias a Elisa, en nombre de todos los miembros de nuestra Asociación, por la inmensa ayuda que nos aporta habiendo confeccionado con tanto cariño y esmero esta página web, a través de la cuál encontramos hogar para muchos de nuestros animales y difundimos nuestra labor, intentando que cada vez más personas se unan en nuestra lucha.
También agradecemos a la Asociación que fundó hace un par de años, la Asociación CONECTA, que valore y promueva el cariño de los animales como una gran ayuda al tratamiento de personas con trastornos del espectro autista.

Día a día nuestros fieles compañeros nos demuestran su cariño incondicional y que a través de él la vida puede ser mucho más placentera y saludable.
Es por ello que cada vez se recurre más a la zooterapia o terapia con animales (perros, gatos, delfines, caballos, burros, leones marinos, pájaros,…) como co-tratamiento o metodología complementaria para distintas enfermedades y discapacidades, así como en diferentes circunstancias, como es el campo geriátrico, hospitalario, carcelario o de reinserción, educativo, etc.
Y es que un animal no juzga, solo da y merece recibir respeto y cariño, por eso, las personas que puedan sentirse disminuidas física, mental, socialmente, … se sienten cómodas junto a estos seres tan maravillosos, capaces de percibir nuestros mas profundos sentimientos, inspirar demostrar los mas nobles y ayudarnos a superar dificultades.
En otras palabras, el interactuar con la naturaleza, con los animales, tiene claros efectos beneficiosos para nuestra salud, efectos reales y documentados.
Son muchos los casos de animales que han avisado a personas epilépticas cuando van a sufrir un ataque, que han detectado algunos tipos de cáncer, diabetes, ellos demuestran una sensibilidad especial con personas que sufren alguna discapacidad física, psíquica o simplemente un bajo estado de animo, muchos han salvado vidas, han hecho recobrar las ganas de vivir, …
También se han demostrado progresos sorprendentes tras el contacto con animales por parte de niños con conducta autista.

En cuanto al autismo, no es una enfermedad, es un trastorno en el comportamiento de un individuo que hace que este presente dificultades a nivel social, comunicativo y de comportamiento e imaginación. Es decir, los niños que presentan algún grado de esta condición muestran incapacidad de interacción social, aislamiento, estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos) y falta de entendimiento del lenguaje no verbal y de doble sentido, pero no por ello, dejan de poder encontrar en un animal su mejor amigo.
Las familias deben enfrentarse a este problema con creatividad y coraje y no descartar la idea de ofrecer a sus hijos este tipo de “acompañantes terapéuticos” con los que se distraigan, relajen, retomen confianza, autonomía, mejoren la atención, la comunicación verbal y no verbal, etc.
Muchos aseguran que la experiencia es extraordinaria.
Documentos recomendados:
Libro "PENSANDO EN IMÁGENES" de Temple Grandin.
Película "AFTER THOMAS", una historia real de una amistad extraordinaria.