De nuevo, con este otro artículo, esta vez sobre las alergias, nuestra Asociación pretende ofrecer la mayor orientación posible para garantizar que la adopción de una mascota sea una decisión tomada concienzudamente y para toda la vida.
Los animales que hay en nuestro refugio han sido ya alguna vez abandonados, a veces varias, o incluso no han conocido nunca lo que es tener un hogar y nuestra labor consiste en encontrarles una familia en la que podamos confiar, saber que nunca se separaran de ellos.
Por esto, requerimos que el adoptar una mascota sea estar completamente seguros de la decisión tomada y que esto nunca se haga a la ligera, sin analizar previamente los problemas que pueden presentarse y pensar de antemano como pretendemos actuar frente a ellos.
Uno de estos contratiempos puede ser que alguno de los miembros de la familia resulte alérgico al nuevo compañero.
Lo ideal es saber de antemano si somos alérgicos a los animales, pero puede que lo ignoremos o que dicha sintomatología tarde en desarrollarse, pueden pasar hasta años, por eso, en cualquier caso, conviene recapacitar sobre este posible inconveniente y tratar de que nuestra decisión sea irreversible.
No debemos ignorar que una persona alérgica lo es porque tiene una predisposición genética a sensibilizarse frente a distintas sustancias de su entorno, es decír, las alérgias son acumulativas, lo normal es ser sensible simultanemente a más de un alergeno y un buen alergista, que entienda el compromiso de vivir con una mascota, debe probar especificamente que la alergia que nos afecta se debe al animal y no suponerlo de por si, es decír, se debe establecer con toda seguridad la relación causa-efecto entre la entrada en contacto con animales y la aparición de sintomas clínicos.
Si sopesamos, y para nosotros está claro que son más los beneficios de tener una mascota que los inconvenientes de tener una alergia, deberemos seguir algunos consejos, para que la tenencia de nuestro animal, sea para ambos lo mas agradable posible.
Las glándulas en la piel del animal secretan pequeñas proteínas que activan la alérgia, independientemente del tipo de pelo o raza, estos alergenos también pueden encontrarse flotando en el aire, en la saliva y en la orina.
En el caso de que la persona sea alérgica, sería bueno que el animal no permaneciera
mucho en su dormitorio, en el que, así como para toda la casa, sería aconsejable usar un limpiador de aire HEPA de alta eficiencia, extremar la higiene, usar cubiertas impermeables para colchones y almohadas, donde es fácil que se acumulen alergenos, e incluso colocar estos directamente al sol cada cierto tiempo para quemar ácaros y demás, cambiar la ropa con frecuencia, etc.
En cuanto al resto de la casa, aconsejamos no usar muebles y complementos propensos a atrapar polvo y caspa, alfombras, cortinas, muchos cojines, ... o limpiar frecuentemente y por completo estos, así como el lecho del animal y en el caso de los gatos, cambiar y desinfectar muy a menudo el arenero.
Aconsejamos también utilizar bolsas con microfiltro para la aspiradora, por supuesto, mejor usar esta que el cepillo de barrer.
También, el médico deberá valorar si es necesaria la aplicación de inmunoterapia, inyecciones para la alérgia, antihistamínicos, aerosoles o inhaladores.
En cuanto al animal en si, disminuiría bastante nuestra alérgia si lo bañamos una vez por semana con un buen champú que no irrite su piel, así como cepillandolo diariamente en el esterior, si es posible, no por la persona alérgica.
En el caso de los gatos se ha demostrado que la castración disminuye la aparición del alergeno.
Estos son algunos de los consejos que le damos a los propietarios alérgicos y también aprovechamos para reconocer su mérito y cariño hacia a los animales a aquellas personas (como Ana, la dueña de Lulú, o Maria Jesús, la dueña de Chica), que no se han separado de sus compañeros a pesar de los estornudos que estos les provocan, valorando más el inmensurable e incondicional cariño que les dan.